La figura de La Asunción es una de las joyas del monasterio de Santa María La Real, dada la devoción mariana que caracteriza a las comunidades cistercienses. Es una talla de bulto redondo, atribuida a Gregorio Fernández, el máximo exponente de la imaginería castellana del siglo XVII.
La Virgen responde más a la iconografía de La Inmaculada de Gregorio Fernández –muy imitada después- que a la de La Asunción: es una mujer joven, de cara redonda, cabello largo y ondulado, manos pequeñas y finas, en actitud de adoración y bajo los pies tiene tres angelitos y media luna. El modelo responde al naturalismo que impregna toda la obra del imaginero castellano, con un rostro que emana serenidad y una policromía realista, que huye del uso del oro y los tonos brillantes. La Asunción del monasterio leonés viste ropajes de colores fríos y lisos, con cenefas de tela. El tono de la piel es mate y los ojos son de cristal para acentuar la mirada.
Entre los daños más sobresalientes en la talla estaba la mutilación de la parte posterior, probablemente para encajarla en una hornacina, y algunas grietas debidas a la contracción y dilatación de la madera. La policromía se había levantado o faltaba en varios puntos, especialmente en los lados del manto. Los restauradores creen que en algún momento se aplicó de forma inadecuada una capa protectora que ha quedado densa, irregular y con manchas. El resultado de esta intervención poco acertada fue el oscurecimiento general y también el escamado de esa capa de protección.
La restauración pasó por la limpieza, consolidación y desinsectación de la talla. Además hay que sentar la policromía, ajustar y encolar las piezas que lo requieran, eliminar los repintes de intervenciones anteriores, reintegrar el color en los puntos donde falta y aplicar una capa que preserve el trabajo de recuperación. También se trataron los galones y puntillas de hilo metálico que el autor aplicó como remate del manto de La Asunción.
Monasterio cisterciense de Santa María (Gradefes, León)