Vista del retablo de El Crucificado de la iglesia de Santa María de Sasamón, tras su restauración
El retablo-hornacina, clasicista, construido hacia 1640 por los ensambladores Juan de Valtierra y Diego de Arroyo y el policromador Agustín Anguiano, acoge la gran imagen de Cristo crucificado. A sus pies, los característicos huevos propios del Santo Cristo de Burgos, imagen de gran devoción en esta época en Burgos.
El retablo requería una actuación inmediata para frenar sus graves problemas estructurales. De lo contrario el peso de las piezas lo habría hundido en el momento en que cediese alguno de los elementos que transmiten el empuje vertical del arco y la cruz. Las pinturas estaban muy oscurecidas, por lo que una limpieza y una adecuada iluminación han mejorado notablemente su apariencia.
La restauración partió de una investigación rigurosa. La primera intervención fue la limpieza. Luego se desmontó y se desinsectó, para sentar y fijar la preparación y la capa pictórica. El soporte se consolidó, se reforzó y se reintegraron los volúmenes perdidos, antes de recuperar la policromía. Finalmente, se montó de nuevo, se protegió y se iluminó adecuadamente.
Parroquia de Santa María La Real.